lunes, mayo 15, 2006

MURAL EN CENTRO CULTURAL LA GARRAPATA EN LA LEGUA

AMIGOS ESTE ES EL MURAL NUMERO 28 QUE PINTAMOS DESDE NUESTRO INICIO EN EL MES DE OCTUBRE

Domindo 14 de Mayo en la Poblacion La Legua
Fotos de Fabiola Sepulveda

Inicio del trabajo













Almuerzo al aire libre de todo el equipo en una rica porotada con riendas










El domingo 14 se efectuo la pintura mural en el Centro Cultural "La Garrapata" con Alumnos de la Escuela de Gestion Cultural de Cultura en Movimiento,El arte Brigadista.cl ,los Scauts de la poblacion ,amigos y pobladores.









8 fotos de abajo de la estudiante mexicana de intercambio Daniela Parra ,participante pintora.

1 Comments:

Anonymous Anónimo said...

UNOS LUCHAN! OTROS SE ARRINCONAN.

Un gran teórico señaló que el Reformismo era la antesala del fascismo. Lo anterior, se demostró terriblemente real para las formaciones sociales de Italia y Alemania a principios del Siglo XX, en donde se verificó el Estado de Excepción tipificado como Fascismo.
Para el caso chileno, podríamos parafrasear lo citado de la siguiente forma: “El Reformismo fue la antesala de la Dictadura Militar”. Durante el gobierno de la Unidad Popular el Reformismo, es decir, el Partido Comunista chileno y sus incondicionales, desplegó, en todos los planos, una política sumida en la vacilación, el entreguismo y la colaboración conciente o permisiva con las clases dominantes.
En lo político, un respeto sacrosanto a las prácticas parlamentarias, una fe ciega o más bien torpe al ‘poder’ del Ejecutivo. En lo jurídico, un respeto delirante a la Institucionalidad burguesa expresada en la Constitución Política de 1925 y toda la legalidad vigente. En lo económico, un apego irrestricto al agónico modelo sustitutivo de importaciones.
Mientras tanto, la vida seguía fuera de los marcos señalados por el gobierno de la UP y su hegemonía Reformista. Se gestaban los embriones del Poder Popular. Un polo revolucionario se abría caminos por todo Chile. Los obreros establecían el Control Obrero, los Mapuche y Campesinos se tomaban lo que les pertenecía, los Pobladores sin Casa exigían sus postergados derechos. Los Estudiantes, secundarios y universitarios, salían de sus aulas para vivir y hacer el cambio revolucionario. El Reformismo criollo, al igual que en el caso español, se descontrolaba: nada fuera del Partido, nada fuera de la institucionalidad. El Compañero Arnoldo Ríos fue una víctima de esa actitud histérica y obsecuente.
El Golpe Militar no distinguió entre Reformistas o Revolucionarios. El asesinato, la tortura, la cárcel, el exilio, eran elementos necesarios para que la Burguesía Monopólico-financiera, manu militari, estableciera su nuevo patrón de acumulación y refundara con este fin la sociedad toda. Sin embargo, en honor a la verdad, a la Historia, es necesario señalar que en ese minuto dramático muchos militantes del PC estuvieron a la altura del combate que se iniciaba y que aún no concluye. En Víctor Díaz simbolizamos ese hecho. Pero, el Reformismo no es una política pasajera del PC, es su sangre, su oxígeno, su cerebro. Tipifican el Estado de Excepción abierto el ’73 como ‘Fascismo’, cuando en realidad era una Dictadura Militar, al servicio de la burguesía monopólico-financiera aliada al gran capital transnacional. Esta caracterización se inserta en su sueño de crear un Frente Antifascista, pluriclasista, que incluyera a la Democracia Cristiana y sectores de la mediana y pequeña burguesía. Cuando el PDC pasa a ser la oposición burguesa a la Dictadura, el PC piensa que su sueño es posible. Esta política arranca de sus concepciones con respecto a la existencia de una Burguesía Nacional Progresista en Chile, lo que a su vez se deriva de caracterizar como supuestamente Feudal a la Conquista española, por lo que la obra progresista de esa Burguesía providencial estaría aún por venir. Como se ha demostrado, la Conquista española en América y en Chile se inserta en una empresa típicamente capitalista, por lo tanto en nuestro país no se da pie a la existencia de dicha burguesía nacional progresista, que tendría que cumplir un papel revolucionario en contra de la reacción representada por unos fantasmales señores terratenientes y castas nobles.
Ya para 1984, el PC se percata que las olas de protestas nacionales pueden desembocar en la desestabilización de la Dictadura y que se puede abrir una situación revolucionaria o bien una salida burguesa a la crisis. Crea entonces un aparato armado, el FPMR, que le permite operar en dos vectores: hegemonizar una salida revolucionaria -para establecer la ‘vigilancia’ revolucionaria- o presionar a la oposición burguesa para que le otorguen posiciones al interior de una nueva situación política sin dictadura. Finalmente, no ocurre ninguna de las dos alternativas. Un sector del FPMR



se autonomiza y la oposición burguesa, hasta el día de hoy, no le da ningún espacio en esta democracia.
En 1988, previo al Plebiscito, el PC levantó una consigna más críptica que filósofo francés de los ’60: “No hasta vencer”. Hasta el día de hoy nadie ha sido capaz de explicar que quería decir aquello.
Podemos afirmar que desde 1989 y hasta el presente, ese Partido ha jugado, por acción u omisión, un rol vital en la mantención y fortalecimiento del Sistema de Dominación. Hubo momentos en que fue capaz de dirigir la Central Unitaria de Trabajadores, muchas Federaciones de Educación Superior, Uniones Comunales de Juntas de Vecinos, etc. Pero, todo ello, con graduada presión, siempre ha sido utilizado con una visión cortoplacista con el fin de ingresar a los aparatos políticos del Estado, ¿para qué?, para que en un futuro incierto, a través de ensanchar la democracia capitalista, sumando votos en una estrategia electorera, arribar al Socialismo. No seamos tan mal pensados, pero baste echar una mirada en el Siglo u oír a sus dirigentes.
A pesar de todo, el PC ha sido capaz de instalar su discurso al conjunto de la izquierda, de toda la izquierda, llámese reformista o revolucionaria. Por ejemplo, ellos, caracterizan el actual sistema de dominación como ‘neoliberal’ y todos los sectores de izquierda usan ese concepto para explicar los fenómenos estructurales del capitalismo dependiente chileno y del sistema capitalista mundial (es como cuando el PC, durante la Dictadura señalaba que todo lo que ocurría era por culpa de Pinochet, algo así como ‘la Historia según la nariz de Cleopatra’). Nuestro Colectivo señala que, en vez de ‘neoliberalismo’, lo más adecuado es señalar que transitamos por la segunda Fase del Imperialismo, que se abre, en lo cronológico, en 1980-1990; de paso al gobierno mundial del capital.
Otro concepto inoculado por el PC, es el de “infiltrados”. Todos aquellos y aquellas que desbordan los parámetros de lucha establecidos por el Reformismo son tildados de “infiltrados”. Antes decían “ultraizquierdistas”, “termocéfalos”, “agentes de la CIA”. El PC, en el ahora, entró en lucha frontal en contra de los compañeros anarquistas y todos aquellos que cuestionen sus políticas. En las manifestaciones operan como verdaderos policías. La consigna “los pacos de rojo son los peligrosos” no es para nada alejada de la realidad.
Sin embargo, no hay política Reformista que dure cien años ni militante disciplinado que la soporte. Cuando el PC llamó a votar por Bachelet, el PODEMOS convocó a una manifestación para votar Nulo. A ese acto, concurrieron muchos militantes del PC, conscientes de que la dirección de su Partido estaba cometiendo una traición. Luego, hace muy poco, la dirección del PC entró a negociar con RN, la UDI y la Concertación, su ingreso a la Institucionalidad burguesa. Muchos militantes comenzaron a cuestionar esa práctica, que fue defendida por el timonel del PC diciendo que se ‘cansaron de patear piedras’.
En la base del PC existen muchos militantes honestamente revolucionarios, que se están cansando de las políticas ya ni siquiera Reformistas de su Dirección, sino que claramente traidoras y entreguistas. Están empezando a pensar por sí mismos. Eso marca un momento que puede y debe llevar a los sectores revolucionarios a ofrecer el espacio de acción común; al crecimiento de los que luchan.
Es el segundo de acumular fuerza en todos los planos. Es el minuto de legitimar, extender, profundizar, la violencia revolucionaria en contra del sistema de dominación. Es la hora de conformar la vanguardia revolucionaria compartida que luche en pos del Socialismo ahora para Chile.
Con más discusión y lucha, en el mes del Che, de Miguel Enríquez y del aniversario de la gesta heroica de la Revolución Rusa… ¡VENCEREMOS!


COLECTIVO ACCIÓN DIRECTA.
OCTUBRE DE 2006.

5:09 p. m.  

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